Saturday, February 18, 2012

19 Febrero Todos a la calle!!!!



El 19 de Febrero hay que salir a la calle en defensa de la clase trabajadora. En épocas de crisis siempre somos los mismos los que pagamos las consecuencias de las malas cabezas de políticos y banqueros.
Ya está bien! Estamos hartos...
Para ello es necesario una masiva movilización el domingo y por muy aburguesados que estén los sindicatos mayoritarios de nuestro país son el instrumento que tiene la clase obrera para poder defenderse ante agresiones como estas...
Ya basta de quejarse en el bar, o en el parque, tenemos que salir fuera, hacer oír nuestras voces y luchar en nuestro campo de batalla; la calle.

HUELGA GENERAL CONTRA LA CRISIS DEL CAPITAL Y CONTRA LA REFORMA LABORAL!!!

Monday, November 28, 2011

Free palestine.



Aquí añado el enlace de una página en la que viene infinidad de información :)Para los interesados!
http://www.nodo50.org/palestina/intropal.htm

Monday, March 28, 2011

Nawal Al'Sadawi.

"Una de las prácticas represivas más extendidas, cuya víctima era la mujer, era la del agua amarga. Si un hombre sospechaba que su mujer le había sido infiel, la llevaba a rastras hasta el sacerdote y allí la sometían a una tortua espantosa que, en teoría, probaría la culpabilidad o inocencia.
La desnudaban hasta el vientre, le quitaban todos los ornamentos y le deshacían las trenzas del pelo. Después, la cubrían con una tupida tela negra que le ataban con una cuerda al pecho y, a continuación, la sometían a la pruebla del agua amarga.
Se trataba de una pócima, preparada por el sacerdote, y compuesta por una mezcla de agua bendita, las barreduras del templo y la tinta disuelta de un trozo de tela, en la que, previamente, el sacerdote había escritolas maldiciones eternas que recaerían sobre ella si resultaba culpable.
Le daban a beber esta poción nauseabunda de una cazuela de barro, y si aparecían los síntomas de enfermedad (que se le hinchara el vientre o se le desecaran los muslos ) se consideraba que era culpable, y la castigaban con el mismo suplicio que a las adúlteras."

- Nawal Al'Sadawi, "La cara desnuda de la mujer árabe."

Sunday, March 13, 2011

Esos locos que corren

Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.

Se inscriben en todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres.

Los he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien.

uelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. –Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.

Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida. Están completamente locos.

Marciano Durán - Escritor Uruguayo

Thursday, March 10, 2011

Heminegligencia.

Para la presentación de psicología escogimos la heminegligencia, cuelgo aquí la presentación sobre la que nos apoyamos para explicar el trastorno a nuestros compañeros, es algo bastante peculiar, ya que el paciente puede ignorar una parte de su propio cuerpo (creyendo que es de otra persona, ignorar un estímulo de fuera (pueden atender solo un lado del estímulo, por ejemplo que al comer solo coman la mitad del plato).
:)

Wednesday, November 24, 2010

Un mundo que ganar.

En Octubre de 1895, Edith Lanchester de 24 años, anunció a su familia que tenía el propósito de vivir con James Sullivan en una unión basada en el amor libre: se habían enamorado y eran contrarios por principio al matrimonio como institución social porque destruía la independencia de las mujeres. Ambos eran miembros del la delegación en Battlesea de la Federación Socialdemócrata (SDF), el pequeño pero vigoroso partido socialista británico formado en 1884.
James era un obrero autodidacto de origen irlandés. Edith, era hija de una acaudalada familia de clase media de Londres y poseía una educación universitaria.
El día antes de la unión libre, el padre y tres hermanos de Edith llegaron al alojamiento de esta acompañados por el doctor George Fielding Blandford, conocido especialista en enfermedades mentales. Después de una breve entrevista, durante la cual Blanford habló del matrimonio y mencionó las consecuencias probables de tener hijos y los peligros del abandono, Edith reafirmó serenamente su decisión. Blanford se retiró y firmó el certificado de locura que pedía la familia, tras lo cual los hermanos de la joven la sacaron a rastras de la casa, la obligaron a subir a un coche, la ataron por las muñecas y la llevaron a un asilo privado del sur de Londres.
A pesar de las protestas de Edith, el médico de guardia accedió a ingresarla. El objetivo era salvarla del suicidio social y la ruina total, según explicó Blanford, porque los mítines y escritos socialistas habían trastornado su cerebro.